«Los abuelos, custodios de la Fe»: Arzobispo Rogelio Cabrera

El Arzobispo Rogelio Cabrera, envía un mensaje a la sociedad nuevoleonesa pues este día comienza la primera Jornada Mundial dedicada a los adultos mayores.

Con gran alegría, la Iglesia católica celebra este día la primera Jornada Mundial dedicada a los abuelos y personas mayores; en la que el Papa Francisco les invita a ser proclamadores del Evangelio para fortalecer con su testimonio la fe en medio de las familias y del mundo entero.
Ya desde el Antiguo Testamento, el respeto y la veneración a las personas mayores es palpable; en la Biblia encontramos algunos pasajes que nos hablan de ello.

Asimismo, en muchas culturas observamos que el lugar que se le brinda a los ancianos ordinariamente es de privilegio y de atención a sus palabras; ya que la experiencia que han vivido a lo largo de su peregrinación siempre será valiosa para enriquecer el camino de las nuevas generaciones.
En su mensaje, el Papa recuerda de forma reconfortante a los abuelos y personas mayores que la promesa que el Señor hizo a los discípulos de estar con ellos todos los días (Cfr. Mt 28,20); es una promesa que se hace tangible hoy en cada uno de ellos, y por eso no deben sentirse solos. Ya que la cercanía del Papa, y de toda la Iglesia, se hace vida en la preocupación y el cariño que se les brinda.


El Señor conoce cada uno de nuestros sufrimientos de este tiempo. Está al lado de los que tienen la dolorosa experiencia de ser dejados a un lado. Nuestra soledad —agravada por la pandemia— no le es indiferente. Una tradición narra que también san Joaquín, el abuelo de Jesús, fue apartado de su comunidad porque no tenía hijos. Su vida —como la de su esposa Ana— fue considerada inútil. Pero el Señor le envió un ángel para consolarlo. Mientras él, entristecido, permanecía fuera de las puertas de la ciudad, se le apareció un enviado del Señor que le dijo: “¡Joaquín, Joaquín! El Señor ha escuchado tu oración insistente” (Mensaje del Papa Francisco, 1ª Jornada Mundial de los Abuelos y Personas Mayores, Julio 2021).


En nuestra Arquidiócesis de Monterrey, tenemos la bendición de contar con un gran número de hermanos (laicos, sacerdotes, consagrados y consagradas); que son un gran testimonio de vida en la fe y que nos transmiten la fortaleza que emana de aquel que confía su vida plenamente al Señor. En este día, invito a todos los cristianos y personas de buena voluntad; a que dirijamos nuestra mirada de forma afectiva y agradecida a los abuelos y hermanos mayores de nuestra familia o cercanos a nosotros; recordando lo que dice el libro del Levítico: “Levántate delante de las canas. Muestra respeto ante los ancianos” (Lv 19,32).

Mostremos, con acciones concretas, el reconocimiento a quienes, después de una larga jornada; han llegado a la edad de la madurez total y tienen mucho que compartirnos. No despreciemos sus enseñanzas, ni mucho menos su presencia. Si tenemos vivos a nuestros abuelos arropémoslos con nuestro afecto y cercanía, no dejemos que el tiempo se nos vaya de las manos.

Cuidemos de ellos con responsabilidad, especialmente en este tiempo de pandemia; en el que los abuelos y hermanos mayores se han visto afectados de manera especial, como bien dice el Papa Francisco:

La pandemia ha sido una tormenta inesperada y violenta, una dura prueba que ha golpeado la vida de todos; pero que a nosotros mayores nos ha reservado un trato especial, un trato más duro. Muchos de nosotros se han enfermado, y tantos se han ido o han visto apagarse la vida de sus cónyuges o de sus seres queridos. Muchos, aislados, han sufrido la soledad durante largo tiempo” (Mensaje del Papa Francisco, 1ª Jornada Mundial de los Abuelos y Personas Mayores, Julio 2021).

Agradezco a los integrantes de la Comisión Arquidiocesana de atención de los Hermanos Mayores; su dedicación y su tiempo en bien de los abuelos de nuestras comunidades parroquiales. Asimismo, invito a la comunidad a participar de la serie de charlas transmitidas en nuestro Canal Digital Arquidiocesano sobre este tema; las cuales han sido pregrabadas y están a disposición de todos.

Finalmente, y continuando con el tema del cuidado y prevención ante la pandemia, les comparto que el cierre temporal; efectuado en el Templo Conventual de San Francisco de Asís, en San Pedro Garza García, es una medida de precaución y cuidado hacia los fieles; ya que algunos frailes de la comunidad franciscana tienen COVID, por lo que, prudentemente, se ha tomado esta decisión.

Desde el inicio de la pandemia, hemos estado al pendiente de que en nuestros Templos y lugares de reunión comunitaria, se cumplan las medidas sanitarias; por lo que este es un hecho único que, gracias a Dios, no hemos tenido que realizar en ninguna otra comunidad pero, de ser necesario, lo haremos por el bien de todos.


Sigámonos cuidándonos y cuidando a nuestros semejantes.

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